Promete transformar la agricultura, reducir la contaminación por fertilizantes y cuidar el ecosistema de manera integral. Se trata de un mecanismo con el que las plantas detectan cuándo están satisfechas de nutrientes, a partir de una proteína clave, la HHO5. Abre la posibilidad de diseñar cultivos más eficientes que mantengan altos rendimientos con menor cantidad de fertilizantes químicos, y reducir así la contaminación de ríos y fuentes de agua.






