Investigadores argentinos lideraron un estudio internacional que, aplicando un novedoso enfoque tomado de la cosmología, descubrió lo que llamaron la “energía oscura” en el universo de las proteínas, definida como la diferencia entre la energía que éstas necesitan para plegarse y formar estructuras tridimensionales estables, y la que precisan para evolucionar. Así descrita, esta “energía oscura” permitiría identificar los sitios funcionales de las proteínas. Diseñaron, además, una herramienta computacional que puede localizarla y medirla, a la que bautizaron VAADER.






