El ajuste en ciencia y tecnología En vías de extinción

Con datos recolectados a octubre de 2025, un conjunto de informes señalan que el proceso de asfixia sobre el sector científico tecnológico nacional ejecutado por la administración libertaria no se detiene. A 22 meses de su asunción, el presupuesto del área se desmoronó en un 44%, los salarios retrocedieron un 37% y el sistema perdió más de 5 mil empleos. En el ámbito universitario la degradación es similar y el gobierno sigue negándose a cumplir con la ley de financiamiento que está en vigencia.

Nueva expedición al talud continental argentino Vida en los extremos

Avanzan los preparativos para la tercera y última campaña del Falkor (too) en el Mar Argentino. Será una expedición sin precedentes, que permitirá ver, en vivo y por streaming, los ambientes menos explorados del planeta. Un equipo de científicas y científicos liderados por una bióloga de Exactas UBA estudiará las filtraciones de gas metano que emanan de las profundidades del talud continental, y que dan sustento a comunidades formadas por organismos extremos: los ecosistemas quimiosintéticos.

Cambio climático Calor que mata

Un riguroso informe internacional alertó que en apenas dos décadas se duplicó la mortalidad relacionada con el calor en América Latina. Y calcula que 13 mil personas por año fallecen por esa causa. El trabajo, además, observa sequías cada vez más intensas y frecuentes, más incendios voraces y mejores condiciones para la proliferación de enfermedades como el dengue. En términos económicos, la región pierde miles de millones de dólares anuales por el aumento de la temperatura.

Daniel Bes Las misiones del científico

Es un pionero de la física nuclear argentina, que trabaja en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Si bien su campo es el teórico, militó intensamente en favor de que la ciencia sea aplicada al desarrollo del país. Este crítico de la “religión científica” fue presidente de la Asociación Física Argentina y uno de los fundadores de la revista Ciencia Hoy. Trabajó en el prestigioso Instituto de Física Teórica Niels Bohr de Dinamarca y formó parte del Departamento de Física de Exactas cuando Giambiagi era su director. Como muchos de sus compañeros, debió abandonar el país en 1966.