Un equipo interdisciplinario de investigación logró que una bacteria promotora del crecimiento vegetal pueda cumplir esa función aún siendo cultivada en condiciones extremas de baja temperatura y poca presencia de oxígeno. Además, proponen que el tipo de suelo puede ser determinante en su funcionamiento, algo que permite pensar en la generación de posibles biofertilizantes para una agricultura más sustentable.






