En el sur de Mendoza, en rocas de la Formación Vaca Muerta, un grupo de investigación argentino halló una estructura orgánica de apenas 2 micrones de espesor recubriendo las impresiones de amonoideos, un grupo extinto de moluscos. Pese al tiempo transcurrido, esta estructura sobrevivió y conservó tanto su flexibilidad como su composición original. Se trata del perióstraco, la capa externa orgánica que recubre la conchilla de los moluscos, y cuyo descubrimiento llena un vacío en el conocimiento que los libros mantenían hasta el momento sobre su preservación en el registro fósil.





