

Un equipo de investigación trabaja en el desarrollo de un biomarcador que pueda detectar tempranamente evidencias de maltrato infantil. La identificación de modificaciones epigenéticas en el ADN de niños y niñas sometidos a situaciones de violencia doméstica permitiría agilizar la intervención de los dispositivos jurídicos y psicoterapéuticos e incluso disponer de una herramienta científica que avale su alejamiento del entorno agresor.