Un equipo de investigación interdisciplinario mostró cómo los rayos cósmicos medidos en superficie, a través de detectores Cherenkov adaptados a bajas energías, pueden utilizarse para inferir cambios en la atmósfera a 15 kilómetros de altura. El método permite monitorear la estratósfera sin radiosondeos ni instrumentos costosos y contribuir al estudio de la atmósfera antártica.






