
El color importa
Un grupo de investigación de Exactas UBA decidió estudiar un factor que rara vez se tiene en cuenta a la hora de criar peces. El resultado de ese trabajo mostró que la coloración del tanque de crianza influencia distintos aspectos del desarrollo del animal. El hallazgo tiene importancia para la producción comercial y para el diseño experimental.
Ya se sabe: la genética no determina todo. El ambiente, el entorno, el hábitat o como quiera llamarse a lo que nos rodea también puede estipular cómo se desarrollan los individuos de una especie.
Tanto es así que entender de qué manera influyen la temperatura, la cantidad de luz, la calidad del suelo, la disponibilidad de agua y alimento -entre otros factores- en la tasa de crecimiento, reproducción y supervivencia de los seres vivos permitió, por ejemplo, incrementar los rindes de los cultivos y la productividad en la cría de animales.
Tener en cuenta las condiciones ambientales no solo es necesario para llevar adelante actividades económicas relacionadas con bichos y plantas. También hace falta considerar las variables del entorno cuando se hacen experimentos científicos en el laboratorio. De hecho, los papers en los que se informan los resultados de las investigaciones describen en detalle las condiciones experimentales.
Considerar las variables del entorno es muy importante cuando se hacen experimentos científicos en el laboratorio.
En el Laboratorio de Neuroendocrinología del Crecimiento y la Reproducción (LNCR) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (Exactas UBA) hacen experimentos y escriben papers. Una de sus líneas de investigación está dedicada al estudio de ciertos procesos relacionados con el crecimiento, la reproducción y la adaptación a la coloración del ambiente en los peces.
“Nosotros veíamos que quienes crían peces en el laboratorio o en una factoría siempre toman en cuenta la densidad, el pH y otras cuestiones que tienen que ver con la calidad del agua, y pasaban por alto el color del tanque. Salvo excepciones, el color del tanque es algo que no se suele tener muy en cuenta. En general, es algo que ni siquiera se menciona en los papers. Dicen: se criaron en tanques, punto”, cuenta Paula Vissio, investigadora del CONICET y responsable del LNRC. “La hipótesis que tenemos nosotros es que el color del tanque de cría influye sobre el desarrollo, el crecimiento y la supervivencia y la biología del animal en general. Fue por eso que hicimos este trabajo”.
Vissio se refiere al paper que publicaron hace poquito en la revista científica Animals -cuya primera autora es Agustina Beriotto- en el que ponen en juego esa hipótesis.
Para el estudio, utilizaron al Cichlasoma dimerus, un pez que habita en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay conocido popularmente como “chanchita”.
Para los experimentos, el equipo crió a las chanchitas en tanques de tres colores diferentes: celestes, blancos y grises.
Prueba de colores
Como no hay conocimiento suficiente acerca de cuál es el color de tanque más apropiado para la crianza de los peces, la elección fue, prácticamente, una cuestión de prueba y error: “Hicimos una búsqueda previa y visitamos diferentes lugares para ver las condiciones que normalmente se usan en acuicultura, que son tanques del tipo de las piletas de fibra de vidrio, celestes; también, se usan blancos y se usan grises. Vimos que los más comunes eran esos. Y entonces dijimos, bueno, vamos a probar si esto está influyendo sobre el desarrollo”.
Fue así que, para los experimentos, criaron a las chanchitas en tanques de esos colores: celestes, blancos y grises. Hicieron crecer a las larvas hasta los 90 días de vida. Después, midieron supervivencia, tamaño, pigmentación, desarrollo esquelético, proporción de sexos y niveles de hormona de crecimiento y de somatolactina, que es una hormona que solo se encuentra en algunas especies de peces y que está relacionada con varias funciones, entre ellas la pigmentación.
“Nuestros resultados muestran que las larvas criadas en tanques de color blanco crecen más pero sobreviven menos, en comparación con las criadas en los tanques de los otros colores”, revela Vissio. “También, vimos que en las larvas criadas en los tanques grises hay mayor actividad de somatolactina, aunque no vimos cambios en la pigmentación, probablemente porque a los 90 días de vida no se llega a ver una diferencia de coloración de la piel en Cichlasoma”, dice, y añade: “Algo muy interesante que observamos es que en los tanques blancos hay una tendencia a un aumento en el número de hembras respecto a machos. Eso es muy importante porque en acuicultura a veces querés tener mayor proporción de uno u otro sexo. Por ejemplo, en el caso del esturión, que vos querés hembras porque producen caviar, que es el huevo. Pero también podés preferir obtener más machos en especies donde hay mucha diferencia de crecimiento entre macho y hembra y te interesa productivamente obtener más carne”.
En los tanques blancos hay una tendencia a un aumento en el número de hembras respecto a machos esto puede ser importante para la acuicultura.
Con el objetivo de ampliar y profundizar estos conocimientos y, en un futuro, aplicarlos a la mejora del tamaño, coloración y éxito reproductivo de peces de interés comercial, el grupo de investigación trabaja en colaboración con investigadores de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
“Hicimos un estudio similar con una especie emblemática de Tabasco, que se consume muchísimo, que es el pejelagarto. Justo ahora estamos escribiendo el paper. Ahí vimos que el color del tanque afecta el crecimiento y, también, la coloración. Es increíble: vos ves animales criados en tanques blancos y en tanques grises y parece que fueran otra especie porque tienen otro color”.
Tras señalar que “la pigmentación es una característica muy importante para la comercialización de peces”, Vissio concluye: “En conjunto, nuestros resultados demuestran que el color del tanque influencia múltiples aspectos del desarrollo de estos peces, poniendo de relieve su importancia no solo para la cría sino, también, para el diseño experimental”.
