Universidades bajo asedio Una batalla tras otra

A pesar de haber sido votada cinco veces en el Congreso y de contar con fallos judiciales favorables, el gobierno sigue empecinado en no cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. En este escenario, un reciente trabajo del CEPA, calculó la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y de los gastos de funcionamiento desde el inicio del gobierno de Milei. También evaluó qué recuperación implicaría la aplicación de la norma vigente.

Universidad y dictadura “Uno entierra a sus muertos para llevarlos adentro”

Raúl Fernández es biólogo de Exactas. Ingresó al Colegio Nacional Buenos Aires en 1970 y llegó a Exactas en 1975. En esta charla, recuerda situaciones de violencia que vivió desde muy chico en el colegio secundario, evoca con tristeza la represión que se desató en el país luego de la muerte de Perón y rememora a algunos compañeros suyos desaparecidos y otros que tuvieron que exiliarse luego del golpe de 1976. También recrea el clima de temor que se vivía en la facultad por aquellos años, donde el silencio era una medida de seguridad.

La meteorología en la escuela media Mentes nubladas

Hay un viento llamado Pampero. El agujero de ozono es un agujero. Los vientos se generan en los anticiclones. Estas fantasías o conceptos errados –que suelen darse por correctos en el ámbito de la educación media– denotan el desconocimiento que existe en las aulas acerca de los temas relacionados con la atmósfera. Investigadoras de la Facultad, que siguen de cerca los problemas educativos del nivel medio, revelan a través de esta nota los errores más frecuentes.

Daniel Bes Las misiones del científico

Es un pionero de la física nuclear argentina, que trabaja en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Si bien su campo es el teórico, militó intensamente en favor de que la ciencia sea aplicada al desarrollo del país. Este crítico de la “religión científica” fue presidente de la Asociación Física Argentina y uno de los fundadores de la revista Ciencia Hoy. Trabajó en el prestigioso Instituto de Física Teórica Niels Bohr de Dinamarca y formó parte del Departamento de Física de Exactas cuando Giambiagi era su director. Como muchos de sus compañeros, debió abandonar el país en 1966.