¿Son normales las temperaturas que estamos experimentando?

Seguramente, todos tenemos muy presente la ola de calor que afectó nuestro país a fin de año y, ante las altas temperaturas que están ocurriendo en estos últimos días, nos podemos preguntar si son normales las elevadas marcas térmicas que estamos experimentando. Aunque parezca una obviedad, las temperaturas pueden ser altas, principalmente, porque es verano…. Ver artículo

23 Ene 2014 POR

Seguramente, todos tenemos muy presente la ola de calor que afectó nuestro país a fin de año y, ante las altas temperaturas que están ocurriendo en estos últimos días, nos podemos preguntar si son normales las elevadas marcas térmicas que estamos experimentando.

Aunque parezca una obviedad, las temperaturas pueden ser altas, principalmente, porque es verano. Durante esta estación, la temperatura en la ciudad de Buenos Aires aumenta en promedio más de 10 grados con respecto a la media del invierno. El aire acondicionado muchas veces nos hacen perder la referencia -más que nada a quienes habitamos la gran ciudad- de que en muchos lugares de nuestro país es normal que la temperatura llegue a alcanzar valores muy altos durante estos meses del año.

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En este punto, vale la pena preguntarse a qué llamamos «normal». En la figura de la izquierda (click para ampliar), elaborada por el Servicio Meteorólogico Nacional, puede encontrarse una respuesta.

La curva (línea en color negro) representa los valores «normales» de temperatura mínima. Está construida en base al promedio de los valores mínimos diarios medidos en la ciudad de Buenos Aires entre los años 1961 y  1990.

Cuando se comparan las temperaturas mínimas ocurridas durante 2013 con esa curva, se pueden identificar los días en que la temperatura mínima fue superior a la «normal» (gráfico color violeta) y los días en que fue inferior (gráfico color azul). Es fácil advertir que casi nunca las temperaturas mínimas del último año tomaron el valor medio «normal» representado por la curva negra. La mayor parte de los días estuvo por encima o por debajo de ese valor. Además, no es lo mismo que  la temperatura mínima haya estado 6,7 u 8 grados por encima del valor  normal a principios de septiembre, a que haya estado 4 o 5 grados por encima de lo normal en diciembre. Los dos periodos fueron anómalos, pero mientras el primero no lo percibimos como tal por haber ocurrido en invierno, el segundo lo sufrimos por haberse producido en verano. Este comportamiento oscilatorio de la temperatura ocurre todos los años aunque puede variar tanto la duración como la intensidad de los períodos cálidos o fríos, pudiendo alcanzarse en contadas ocasiones valores extremos.

Cambios en la circulación atmosférica sobre nuestro país pueden producir estas variaciones de temperatura. Como explicamos en la nota ¿Por qué ocurren tantos días calurosos seguidos?, la ola de calor de fin año fue promovida en gran parte por movimientos del aire en forma descendente -que comprimen y, por ende, calientan el aire-  producidos por las intensas y persistentes lluvias ocurridas en ese momento en Brasil y por el establecimiento de altas presiones en la vecindad de nuestro país. Por otra parte, las altas temperaturas que se están experimentando en estos días se ven principalmente favorecidas por el transporte de aire cálido y húmedo desde el Norte que también promueve el desarrollo de tormentas severas.

Si bien la atmósfera puede, en forma natural, generar alteraciones en su interior que impactan en la temperatura de superficie, es sumamente importante destacar que, además, el calentamiento global contribuye en una pequeña pero relevante porción a que las temperaturas mínimas sean más altas. Investigaciones realizadas en el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA muestran que en gran parte de nuestro país la temperatura mínima exhibe una tendencia positiva durante los últimos 100 años. Es decir, los valores en negro de la figura -que representan a la temperatura mínima promediada entre 1961 y 1990- son significativamente mayores que los correspondientes, por ejemplo, a los primeros treinta años del siglo XX. Esto tiene como consecuencia que en las últimas décadas la temperatura mínima diaria oscile alrededor de un valor mayor lo que hace que las olas de calor sean más intensas.