Premio Bunge y Born a la ciencia

Mujer y paleontóloga

La Fundación Bunge y Born otorgó su premio mayor a la paleontóloga de Exactas, Beatriz Aguirre Urreta. Es la primera vez que la institución decide reconocer a una investigadora de esta disciplina y la segunda, en toda su historia, que consagra a una mujer. El ganador de la distinción para jóvenes científicos también es un egresado de la Facultad.

23 May 2016 POR

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“La noticia me llegó en forma sorpresiva. El viernes pasado estaba en una oficina del Departamento con otras personas, me suena el teléfono, atiendo y me dicen: ‘Soy Jorge Born, le quiero avisar que ha sido galardonada con el Premio Bunge y Born’. Lo primero que hice fue ponerme a llorar”, cuenta, todavía emocionada, la destinataria del reconocimiento Beatriz Aguirre Urreta y, cuando lo recuerda, sus ojos todavía se ponen húmedos. Y añade: “Estoy muy contenta,  le he dedicado la vida a este trabajo. Súper orgullosa”.

Y no es para menos. Es que este reconocimiento a los científicos, creado por la Fundación Bunge y Born se ha ganado un lugar de enorme prestigio en el país. A lo largo de sus 53 años de vida la institución premió a algunos de los investigadores más destacados de la Argentina como Luis Federico Leloir, Carlos Bollini y Ranwel Caputto, entre otros. En esta edición 2016, la distinción a Aguirre Urreta viene acompañada con dos peculiaridades que realzan todavía más su trascendencia. Por un lado, es la segunda mujer que obtiene este premio desde su creación en 1964; y, por otro, es la primera vez que la institución decide consagrar a un investigador del campo de la paleontología.

Respecto del primer punto, Aguirre Urreta lo atribuye a “un problema generacional” y considera que con el paso de los años la situación va a tender a igualarse. En relación con la nueva disciplina destacada afirma que le parece importantísimo. “ Es una ciencia con una enorme tradición en el país. Hace 200 años que hay paleontólogos en Argentina. Florentino Ameghino, nuestro héroe máximo, fue la primera persona que colocó nuestra ciencia en la consideración internacional. Por eso me alegra mucho que le hayan dado a la paleontología el lugar de reconocimiento que, creo, se merece”.

La vocación de Beatriz Aguirre Urreta surgió de chiquita cuando veraneaba junto con sus padres en Necochea. Le encantaba recoger los huesos que encontraba en esas playas. En 1973 ingresa a Exactas a la carrera de Biología pero su objetivo siempre estuvo claro: quería ser paleontóloga. Cuando obtuvo la licenciatura en 1978 quiso hacer el doctorado en Geología. “Me sacaron volando. Pretender hacer una interdisciplina en ese momento era imposible”. Entonces, no le quedó otra opción que hacer un doctorado en Biología e ingresar como docente a las cátedras de Paleontología. De todas maneras, y para saldar esa deuda que le había quedado pendiente, en el año 2013 completó también un doctorado en Geología. “Yo siempre digo que el primer doctorado lo hice en tres años y el segundo en treinta”, bromea.

En uno de los párrafos del dictamen que fundamenta la decisión, el jurado sostiene: “Aguirre Urreta posee un excelente balance entre antecedentes científicos, docentes, de transferencia y de formación de recursos humanos encontrándose en plena actividad en la actualidad”.

"Soy una persona normal que se dedicó con mucha pasión y esfuerzo a esta ciencia" asegura.

«Soy una persona normal que se dedicó con mucha pasión y esfuerzo a esta ciencia» asegura.

Justamente ese balance, al que hace referencia el texto, es una de las cosas que mayor orgullo le genera a la propia investigadora a la hora de evaluar su carrera. “Estamos en un mundo muy competitivo, mucha gente piensa que uno llega si publica en las mejores revistas. Yo no usé todas mis energías en hacer publicaciones científicas y me parece que fue una decisión correcta. Parte de mis esfuerzos se dirigieron a la formación de recursos humanos y a la gestión. Por eso, que la Fundación haya tenido en cuenta eso, que no hayan elegido a alguien que se hubiera dedicado sólo a hacer papers sino a alguien que hizo otras cosas por la disciplina, realmente me alegra mucho”.

Por eso, más allá de sus 102 trabajos publicados -algunos de ellos muy importantes-, Aguirre Urreta dirigió numerosas tesis de doctorado y licenciatura; fue la ideóloga e impulsora de la creación, en 2002, de la carrera de Paleontología en la Facultad; fundó, junto con Víctor Ramos, el Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber” (UBA CONICET), y además, es la persona encargada de las colecciones de la Facultad.

En relación con su futuro, Aguirre Urreta afirma que no piensa en jubilarse y proyecta seguir con su trabajo todo el tiempo que pueda. Y respecto a los logros obtenidos durante su carrera, reflexiona: “Yo no soy la reina de la paleontología, ni soy un genio, soy una persona normal que se dedicó con mucha pasión y esfuerzo a esta ciencia. Estuve rodeada por profesores que me ayudaron y me impulsaron, por colegas que me dieron una mano y por alumnos que también me apoyaron. Entonces, lo que gané no es porque soy maravillosa, sino porque estuve en un entorno que me contuvo, me ayudó y me estimuló. Esa es la clave”.

 

Vamos los jóvenes

El Premio Estímulo 2016 de la Fundación Bunge y Born para jóvenes investigadores fue otorgado a otro egresado de Exactas: el biólogo Martín Ezcurra. De 29 años, se licenció en 2012 y se doctoró en 2015 en la Universidad de Birmingham, del Reino Unido. Actualmente se desempeña como investigador de CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.

“ (…) la  diversidad  y  cantidad  de  trabajos  publicados  a  nivel  internacional en tan corto plazo  permiten  sostener que Ezcurra no solamente posee una extraordinaria producción científica sino también una notable proyección internacional como investigador”, afirma el dictamen.