Cecilia Varone y su grupo. Foto Juan Pablo Vittori
Grupos de investigación

El verdadero diálogo materno fetal

El diálogo materno fetal en el proceso de implantación del embrión requiere de interacciones a nivel molecular y celular. Este proceso incluye una regulación de mecanismos que permiten la invasión de células que ayudan al embrión a adherirse al útero y a formar la placenta. Las diferencias antigénicas entre la madre y el feto hacen necesario un ambiente inmunológico favorable.

24 Ago 2011 POR
Cecilia Varone y su grupo. Foto Juan Pablo Vittori

Cecilia Varone y su grupo. Foto Juan Pablo Vittori

Una mujer que acaricia su panza y le habla a su hijo por nacer, o el movimiento ondulante con el que responde el feto podrían pensarse como un “diálogo” en el que ambos entrelazan su primera comunicación. Sin embargo, para los investigadores, el diálogo materno fetal se interna en el proceso de implantación del embrión y se introduce en el microscópico mundo de lo molecular.

En el grupo de Fisiología Molecular Placentaria que dirige la doctora Cecilia Varone investigan distintos aspectos de esta función y el diálogo materno fetal durante el proceso de implantación.

Los investigadores sostienen que, en el embarazo, el diálogo materno fetal es esencial para la implantación y requiere de interacciones a nivel molecular y celular en una forma espacial y temporalmente coordinada. “Este proceso incluye una delicada regulación de mecanismos de proliferación, diferenciación y apoptosis que permiten la invasión de células trofoblásticas (células del útero que ayudan a un embrión a adherirse al útero y a formar la placenta)”, explica Varone.

El feto, que expresa antígenos paternos, normalmente fuerza una respuesta inmunológica en la madre. “En la invasión embrionaria surgen las diferencias antigénicas entre la madre y el feto, que hacen necesario un ambiente inmunológico favorable”, dice la investigadora. “En los últimos años se han realizado progresos importantes en la comprensión de los mecanismos por los cuales el feto, genéticamente distinto, sobrevive sin ser rechazado inmunológicamente”, agrega. Algunos de estos mecanismos son la expresión selectiva de antígenos, la producción local de agentes inmunosupresores específicos y la predominancia de ciertas citoquinas, un conjunto de proteínas que regulan interacciones del sistema inmune. “Nos dedicamos principalmente a comprender cómo es la acción a nivel molecular de una citoquina -la leptina- sobre el crecimiento y supervivencia placentaria”, sostiene Varone.

La placenta es un órgano transitorio que abastece al embrión en crecimiento de los nutrientes necesarios para su desarrollo. También participa en el fenómeno de tolerancia materna a los antígenos fetales. “La formación de esta importante interfase depende de la interacción coordinada de numerosos factores, de crecimiento, hormonales, transcripcionales, epigenéticos y ambientales, entre otros. Comprender los mecanismos que regulan la proliferación y diferenciación trofoblástica permitirá conocer el origen de diversas complicaciones durante la preñez y programación uterina que llevan no sólo a la interrupción del embarazo, sino que también pueden incidir en futuras enfermedades que sufrirá el individuo en su adultez”, explica Varone.

La leptina es una proteína inicialmente relacionada con el balance energético pero que ha mostrado efectos secundarios inesperados en reproducción y embarazo, particularmente en la placenta humana, donde su expresión es altamente regulada. Investigaciones previas del grupo demostraron que la leptina posee una función inductora de la proliferación celular y supervivencia en cultivos celulares y que la concentración de leptina en placentas humanas con preeclampsia, es significativamente mayor que la de placentas normales. “Todos estos resultados colocan a la leptina como una nueva hormona placentaria y como una posible reguladora de la conexión embrión-endometrio”, afirma la especialista.

Para llevar a cabo el proyecto de investigación, los científicos utilizan, principalmente, líneas celulares en cultivo, pero también realizan ensayos en placentas a término de mamás que han tenido embarazos normales o con alguna patología como preeclampsia, diabetes gestacional o retardo en el crecimiento del bebé. “De las placentas preparamos explantos que cultivamos en presencia de leptina y estudiamos su efecto y mecanismo de acción en los caminos de proliferación y muerte celular” dice Varone, quien aprovecha para reconocer la colaboración del Dr. Bernardo Maskin del Hospital Posadas.

Como nuevo proyecto de investigación, el grupo aislará células epiteliales de la membrana amniótica, como fuente de células madre que podrían ser aplicadas con fines regenerativos. La plasticidad fenotípica de muchos de los tipos celulares aislados y la presencia de células que poseen características inmunomodulatorias hacen de los tejidos placentarios herramientas útiles para aplicaciones clínicas basadas en la terapia con células. “Los tejidos placentarios son fáciles de obtener sin necesidad de procedimientos invasivos, proliferan rápidamente, se obtienen en gran masa y su uso no genera importantes debates éticos, como con las células madre embrionarias. Además, no se ha encontrado evidencia de tumorigenicidad en los casos en los que estas células  se transplantaron.

“El objetivo a futuro es desarrollar una estrategia alternativa al trasplante de hígado en pacientes con patología hepática crónica que lo requiera”, finaliza Varone.

 

Grupo de Fisiología Molecular Placentaria (Departamento de Química Biológica)

Pabellón II, Departamento de Química Biológica, 4to. piso,  Laboratorio QB76

Dirección: Cecilia Varone

Postdoctorandos: Julieta Maymó y Gabriela Barrientos

Tesistas de doctorado: Yésica Gambino y Ayelén Toro

Colaboraciones nacionales: Dr. Bernardo Maskin del Hospital Nacional Profesor A. Posadas, Dra. Alicia Faletti del CEFYBO.

Colaboraciones internacionales: Lab del Dr. Víctor Sánchez Margalet de la Universidad de Sevilla, España; Dra. Ornella Parolini del Centro di Ricerca E.Menni, Brescia, Italia.