Pasaporte de inmunidad

Un certificado que no ofrece garantías

Destacada — por el 07/05/2020 a las 11:35

Desde hace algunas semanas, diferentes países de Europa y América evalúan, para la salir del confinamiento, la entrega “pasaportes de inmunidad” para aquellas personas que se hayan recuperado de COVID-19 y tengan anticuerpos en su sangre. El reconocido inmunólogo argentino Gabriel Rabinovich pide mucha cautela en el uso de esta herramienta y explica por qué la presencia de anticuerpos no es garantía de inmunidad. Por otro lado, anticipa que lo más probable es que no haya vacuna hasta el año que viene.

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A medida que transcurren las semanas numerosos gobiernos evalúan distintas alternativas para permitir que una mayor cantidad de personas salga de sus casas

A medida que transcurren las semanas numerosos gobiernos evalúan distintas alternativas para permitir que una mayor cantidad de personas salga de sus casas

La estrategia del confinamiento y el distanciamiento social han sido los mecanismos que se han revelado como los más exitosos y los más utilizados para tratar de contener la pandemia de COVID-19. Sin embargo, su prolongación en el tiempo también provoca graves consecuencias económicas y sociales.

A medida que transcurren las semanas numerosos gobiernos evalúan distintas alternativas para permitir que una mayor cantidad de personas salga de sus casas y se establezca una salida ordenada de la cuarentena.

Una de las herramientas que va ganando impulso en diferentes países como Estados Unidos, Alemania, España, Italia, Reino Unido y Chile, entre otros, es la implementación de un “pasaporte” o “carné” de inmunidad. La idea es sencilla: consiste en entregar un certificado a toda persona que haya cursado y se haya recuperado de COVID-19, y que presente anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2. Las personas que cuenten con ese “pasaporte” estarían libres de las restricciones impuestas por la pandemia ya que serían inmunes frente a una nueva infección.

La propuesta ha recibido el respaldo del propio Anthony Fauci, uno de los principales referentes estadounidenses en enfermedades infecciosas, quien afirmó que el gobierno de ese país la está considerando y que el programa podría comenzar con “los trabajadores de la salud y quienes están en la primera línea de la lucha contra la pandemia, como los bomberos”.

Al mismo tiempo, funcionarios del Ministerio de Salud de Chile anunciaron que muy pronto la adminsitración del presidente Sebastián Piñera empezaría a entregar este tipo de certificados. Con lo cual, Chile se convertiría en el primer país en hacer efectiva la estrategia.

Gabriel Rabinovich. Foto: Archivo Exactas UBA.

Frente al impulso que va cobrando esta iniciativa a nivel internacional, algunos expertos empezaron a manifestar sus reparos a la utilización de estos certificados. Particularmente, la OMS ha hecho un llamado para que los gobiernos tengan suma precaución en relación con este tema y apuntó a que “no existe evidencia científica suficiente de que las personas que se hayan recuperado de COVID-19 y tengan anticuerpos estén protegidas de una segunda infección”. Además, la agencia de la ONU señaló que las pruebas de laboratorio utilizadas para detectar anticuerpos no son los suficientemente precisas, ni confiables. Para la OMS, si las personas se creen inmunes pueden ignorar los consejos de salud pública y, por lo tanto, “el uso de dichos certificados puede aumentar los riesgos de que continúe la transmisión de COVID-19”.

“Yo adhiero completamente a la posición OMS en cuanto a que hay que tener mucha cautela”, sostiene el inmunólogo argentino Gabriel Rabinovich. En diálogo exclusivo con NEXciencia, Rabinovich -investigador del CONICET, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y uno de los pocos científicos argentinos que forma parte de la Academia de Ciencias de Estados Unidos-, explicó sus prevenciones frente a la utilización del pasaporte de inmunidad.

– ¿Cuál sería el primer punto que pondrías en cuestión en relación con estos certificados?

Cómo leer correctamente lo que significan los distintos resultados que pueden dar los test.

Cómo leer correctamente lo que significan los distintos resultados que pueden dar los test.

– Decir inmunidad significa que la persona está protegida. Y los kits muestran solamente que esa personas tiene anticuerpos, pero esos anticuerpos pueden ser anticuerpos protectivos o no serlo, pueden tener capacidad neutralizante o o no tenerla, pueden durar en el tiempo o no hacerlo. Eso todavía no lo sabemos. Si uno pudiese hacer un estudio de la capacidad que tienen esos anticuerpos de neutralizar el virus o de proteger contra la reinfección, uno podría dar ese certificado y decir: ‘usted está inmune frente a un reinfección’. Pero ese estudio no está. Lo único que indican estos kits rápidos es la presencia y la concentración de anticuerpos de tipo IgG (Inmunoglobulina G) que tiene ese paciente que se recuperó. Entonces, tenemos que ser muy estrictos, lo único que podemos decir es que ese paciente tiene altos niveles de IgG antivirales (Ver gráfico al lado). Ahora bien, ¿es probable que esos anticuerpos sean neutralizantes? Sí, es probable. ¿Es probable que sean protectivos? Puede ser, pero habrá que esperar un tiempo para ver si esas personas se reinfectan o no”.

– Algunos de los críticos de esta posibilidad hacen hincapié en que los kits son poco confiables y pueden dar resultados erróneos. ¿Esto es así?

– Habiendo dicho que yo ni siquiera estaría de acuerdo en otorgar un certificado de inmunidad aun cuando todos los tests funcionaran bien, tengo que decir que, además, hay muchísimos kits que se están vendiendo en todo el mundo que dan muchos falsos negativos. Yo no digo que estén mal hechos, lo que pasa es que no tienen el límite de detección, ni la sensibilidad que deberían tener para captar anticuerpos en una concentración baja. Muchos de ellos no están validados por la FDA (Food and Drug Administration – Estados Unidos), pero con la urgencia se lanzaron igual al mercado. Eso es un problema porque muchos te dan un resultado negativo cuando en realidad es positivo o viceversa.

– ¿Es verdad que esos tests pueden confundir los anticuerpos que se generaron como respuesta frente a otros coronavirus como SARS-CoV-1 y MERS?

– Si el diseño de los kits es riguroso y lo que se utiliza en los kits es un fragmento que pertenece específicamente a SARS-CoV-2 y no a MERS o a SARS-CoV-1, no hay posibilidad de que se generen reacciones cruzadas. Ahora, si se utilizan fragmentos que comparten con otros coronavirus, hay probabilidades de que eso ocurra. Todo depende de cuán rigurosos fueron los que desarrollaron el kit y cuál es el fragmento que eligieron.

– ¿Está científicamente validado que una persona que sufrió COVID-19 y desarrolló una cantidad importante de anticuerpos es realmente inmune frente a una nueva infección?

Dinámica de la infección de SARS CoV-2

– Querría aclarar una cosa. Cuando el virus infecta, no solamente tiene la capacidad de gatillar anticuerpos sino también otros mecanismos de resolución de la patología. Es muy reduccionista decir que solamente sirven los anticuerpos, cada persona en particular tiene sus propios mecanismos con los cuales resuelve la enfermedad. De hecho, estamos viendo personas que ya están curadas, que sus examenes de PCR son negativos y que no generaron anticuerpos. Estamos explorando en la sangre de esos pacientes qué es lo que los hizo resolver la enfermedad. Lo importante es que todavía se desconocen los mecanismos activos de resolución de la patología que van más allá de la producción de anticuerpos. Mirá, una vez que el virus ingresa al organismo, invade sus células y estimula la respuesta inmunológica, los primeros anticuerpos que vemos en una concentración muy baja, en el día siete aproximadamente, son los anticuerpos del tipo IgM, que son indicadores de que el paciente está atravesando una fase temprana de la enfermedad (ver gráfico al lado). Alrededor de una semana después, empiezan a aparecer los anticuerpos IgG. Los IgG se cree que tienen una capacidad neutralizante muy potente. Cuando la patología se resolvió, en promedio en el día 28 (aunque algunas personas pueden tardar bastante tiempo más), estos anticuerpos IgG tiene dos posibilidades: pueden disminuir en su número o pueden mantenerse en el tiempo. En el caso del sarampión, por ejemplo, el virus genera una inmunidad muy durable, que se extiende para casi toda la vida. En cambio, hay virus cuyos anticuerpos duran menos tiempo. Eso se vio en las dos primeras infecciones de coronavirus, el SARS-CoV-1 y el MERS, una en el 2002 y otra en 2012. Hay pacientes que tienen anticuerpos por uno o dos años y después bajan, y hay otros que mantienen los anticuerpos por 15 años. Es muy variable y depende de cada paciente. Pero, lo más importante, es que para poder utilizar el término “pasaporte de inmunidad”, hay que determinar no solamente la cantidad de anticuerpos que tiene el individuo, que es lo que te marca el kit, sino también si son neutralizantes y si son durables en el tiempo. Estos dos conceptos son muy importantes para poder ser rigurosos. Obviamente, es mejor tener anticuerpos que no tenerlos. Pero no tener anticuerpos y haber resuelto la enfermedad también es importante porque significa que ese paciente tuvo otros mecanismos, diferentes a los anticuerpos, para poder eliminar al enermigo. No tener anticuerpos no significa que esa persona no esté protegida. Y, a su vez, tener anticuerpos no significa que esa persona esté protegida.

– Da la sensación de que se conoce demasiado poco todavía sobre el virus como para poder dar un aval científico a estos “pasaportes de inmunidad”

– Si un paciente tiene anticuerpos, bueno, uno puede decirle que hay una probabilidad, subrayo, una «probabilidad», de que esté protegido. Especialmente, si estos anticuerpos son neutralizantes y si están en concentraciones altas. Lo que uno no puede darle es seguridad. Con esto no tenés seguridad.

– ¿Qué hay de cierto en las noticias que señalaban que en Corea del Sur se habían detectado personas que habían sufrido la enfermedad, se habían curado, y luego se habían reinfectado?

– No tengo información en relación a qué fue lo que pasó con estos casos en particular pero sí puedo decirte que hay varias hipótesis con respecto a eso. Una primera hipótesis es que, en realidad, cuando se hace la última PCR para ver si hay presencia viral en el pacientela o no hay, puede ser que en el árbol respiratorio superior, donde se hace el hisopado nasofaringeo, ya no esté el virus pero que persista en el árbol respiratorio inferior. Entonces, puede ser que esa reinfección, en realidad, haya sido la misma infección que no se había resuelto. Otra posibilidad es que los anticuerpos que generaron esas personas no hayan sido lo suficientemente buenos, entonces, el paciente estuvo expuesto nuevamente y se reinfectó. Por eso todavía no podemos asegurar que los mecanismos de protección actúen realmente contra una reinfección. Parece que sí y que estos casos han sido muy particulares. Si esto se parece a SARS-CoV-1, y a otros virus similares, la mayor cantidad de la población que se infectó probablemente por un tiempo largo no se reinfecte. Pero tenemos que ver por cuánto tiempo. Estos anticuerpos, ¿van a durar una semana, un mes, un año, 15 años o toda la vida? Ojalá que sea toda la vida. Por ahora, es una expresión de deseos.

Vacuna contra la ansiedad

– ¿Cómo analizás el panorama global que se abre en torno a las vacunas? ¿Es posible que haya una disponible en un plazo mucho más corto que el habitual? En Oxford, por ejemplo, hablan de que podrían tener una vacuna lista para el mes de septiembre.

– En este momento hay casi 90 laboratorios, tanto farmacéuticos como de investigación, que están ensayando vacunas. Desde mi punto de vista, para poder hacer todo el proceso completo, seguridad, toxicidad, preclínico, clínico fase 1, fase 2, se requiere no menos de 12 a 18 meses. Si empezamos a contar desde marzo de este año, uno esperaría tenerla para febrero o marzo del año que viene. Ahora bien, si hay alguna de estas compañías farmaceúticas o alguno de estos laboratorios están autorizados por la FDA a saltear estas fases teniendo en cuenta la urgencia de la pandemia, bueno, ahí podría llegar a ser. Habría que ver si quienes lanzaron esta noticia cuentan con información que nosotros no tenemos y no podemos valorar. Yo diría que, haciendo todo prolijamente, y aun salteando la fase 3, doce meses sería el plazo mínimo esperable.

 

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