Matemática

La fórmula de la divulgación

Eduardo Sáenz de Cabezón, el matemático español que convoca multitudes, estuvo de paso por Buenos Aires. Ante un público diverso inauguró el Festival “Matemática 4D” organizado por el Departamento de Matemática de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. En diálogo con NEXciencia, Cabezón destacó el interés que la comunicación científica viene despertando en los últimos años, tanto a nivel popular como del mercado editorial.

16 Sep 2019 POR
Eduardo Saenz de Cabezón.

Eduardo Sáenz de Cabezón. Foto: Agustina Márquez Merlín

Es profesor e investigador en la Universidad de La Rioja, pero además, es reconocido en el mundo de habla hispana por los numerosos proyectos de divulgación que realiza. Cientos de personas concurrieron al Centro Cultural Kirchner a escuchar sobre “el espejismo de la mayoría”, un fenómeno sobre la sensación de magnitud que tienen algunas opiniones en las redes. Lo interesante es que el auditorio se retira con algunos conceptos de teoría de grafos y sistemas complejos que el autor del libro Inteligencia matemática ha sabido camuflar en su relato.

Carismático, youtuber -su canal tiene más de ochocientos mil seguidores-, teólogo y presentador del exitoso programa de televisión Órbita Laika, el matemático compartió sus opiniones con NexCiencia antes de regresar a España.

– Parece que la divulgación científica sí está funcionando, ¿verdad?

– Sí, creo que sucede en muchos lugares. La universidades ya han averiguado que la divulgación ayuda a aumentar la cantidad de estudiantes en las carreras, es que llama la atención. También, hay más presencia de los temas científicos en la comunicación en general y eso provoca más interés. Me da la impresión de que venimos de un tiempo donde había una menor educación científica pero esto ha cambiado. La divulgación funciona porque responde a los intereses de las personas, hoy la ciencia forma parte del consumo de ocio y cultura. Si lo vemos desde una perspectiva histórica, en la antigüedad los conocimientos sobre la ciencia formaban parte de una cultura general, siempre hubo libros de ensayos, pero ahora el fenómeno es masivo y popular.

– En ese sentido, el mercado también está más interesado en la comunicación pública de la ciencia ¿no?

– Sí, si nos fijamos en las estanterías de ciencia hay cada vez más libros. Es verdad, existen más productos de divulgación en casi todas partes. Quizá antes también había y yo no lo sabía, hoy los grandes medios de comunicación, en su mayoría, tienen secciones de ciencia o colaboradores científicos.

– ¿Sucede lo mismo con la matemática?

– La matemática también tiene sus espacios y, ahora mismo, mucho más. Dentro de las carreras universitarias la de matemáticas es una de las más demandadas, la razón es, por un lado, que quienes egresan no sufren el desempleo; otra causa es que están más naturalizadas en la sociedad debido a que escuchamos todos los días hablar de Big Data y algoritmos. Entonces, quienes estudian la carrera resultan personas con habilidades para trabajar en estos temas, pueden resolver problemas de interés, hacer análisis matemático, estadístico o de modelos; además tienen la capacidad de programar. Por lo visto, los matemáticos tienen un atractivo importante para las empresas.

– Trabajás en álgebra computacional, ¿la industria también está interesada en financiar investigaciones teóricas del área?

– La mayoría de nuestro trabajo es ciencia básica pero también tenemos líneas de aplicaciones como análisis de imágenes médicas o fiabilidad de sistemas industriales. No es fácil que las empresas financien ciencia básica. En principio tienen que darse los mecanismos políticos e institucionales. Si existen incentivos fiscales, por ejemplo, resultará más posible que una empresa participe en un proyecto de la universidad. La ciencia básica debe ser financiada porque aunque tarde muchos años en producir aplicaciones  -a veces eso ni siquiera sucede-, ejerce de sustrato para que otras ciencias tengan donde apoyarse. Los científicos debemos prestar atención a las estrategias que nos permitan tener en el mismo departamento algunos proyectos de ciencia aplicada que generen interés al sector privado junto a otros que solo reciben financiamiento del Estado.

Cabezón brindó una charla en una de las salas del CCK colmada de personas.

Cabezón brindó una charla en una de las salas del CCK colmada de personas.

– Ahora que explota la matrícula de la carrera, ¿reinarán las matemáticas entonces?

– Siempre lo hicieron (risas). Ahora mismo es un momento muy potente en aplicaciones matemáticas dentro de áreas muy nuevas, incluso en sectores científicos. La disciplina que más ha colaborado con la matemática durante los siglos XIX y XX ha sido la física, y seguirá haciéndolo. Pero, la frase “las matemáticas son el nuevo microscopio de la biología”, resuena porque la biología de hoy requiere de matemáticas cada vez más interesantes. No solo eso, ahora que tenemos la capacidad de adquirir datos necesitamos interpretarlos, pienso que está casi todo por hacer.

– Como tus proyectos tienen mucho éxito, ¿cuáles creés que son las ventanas emergentes en la divulgación?

– Que esté en un lugar visible dentro de la divulgación no quiere decir que sea un analista del fenómeno. Puedo decir que veo a muchos colegas y estudiantes queriendo dedicarse a eso. Observo el interés del público, también. Todavía me sorprendo pero las charlas se llenan, la comunicación resulta sexy entre los científicos jóvenes, es algo divertido y, además, resulta muy gratificante llegar a los demás a través de nuestras historias. Pero también considero que es una actitud muy vocacional, una forma de contribuir socialmente, aportar riqueza con lo que uno hace. Pienso que es un sentimiento muy generalizado entre las profesiones vocacionales: la divulgación es una vía bonita para llegar a los demás.

– ¿Qué has disfrutado leyendo, qué nos recomendás?

– Leí muchos libros de divulgación, aunque confieso que debí haber leído más. De matemáticas me gustan los de Marcus du Sautoy porque, no solo escribe muy bien, sino que trata los temas con mucha profundidad: “La música de los números primos”, “Simetría”. Un libro que me enamoró es “El hombre que calculaba”, es un texto que resuena a la forma de contar de otra época, un ambiente como el de “Las mil y una noches” en donde te vas metiendo a través de las matemáticas, es muy bonito. De otras áreas me gustó mucho “El peligroso encanto de lo invisible” de Philip Ball. Por suerte, hay mucha oferta y por desgracia no tenemos tiempo de leerlo todo.