Ley de Bosques

Aprueban ordenamiento territorial en Formosa

Investigadores de la Universidad de Buenos Aires elaboraron una propuesta que impulsa la producción rural, articulada con la conservación de la biodiversidad.

16 Abr 2011 POR

Sebastián Torrella, Jorge Adámoli y Rubén Ginzburg. Foto: Diana Martinez Llaser

¿Cómo lograr aumentar la actividad productiva y a su vez proteger los recursos naturales? ¿Qué tranqueras se deben abrir para que avance la frontera agrícola en equilibrio con el medio ambiente y, cuáles convienen cerrar para preservar la vegetación nativa anticipándose así a futuros contratiempos? Un proyecto de ordenamiento territorial para la provincia de Formosa que evaluó estos planteos, fue impulsado por la gobernación y coordinado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires  junto con especialistas locales. Esta propuesta fue sancionada por la Legislatura en mayo de 2010 y entró en vigencia recientemente.

“Lo que se busca son objetivos específicos: expandir fuertemente la base productiva de la provincia y al mismo tiempo fortalecer la protección de los recursos naturales. ¿Cómo? Poniendo topes a la transformación a través de un instrumento clave, que es la Zonificación Provincial”, plantea el ingeniero agrónomo, Jorge Adámoli, coordinador del proyecto y Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. (FCEN-UBA).

¿Cuál es la situación actual y sus posibilidades futuras?  “En junio del 2008,  el área de cultivos frutihortícolas, pasturas, granos y fibras en Formosa era de 403 mil hectáreas. Esto es el 5% del territorio provincial”, plantea Adámoli y enseguida agrega: “Si la provincia triplicara la superficie cultivada en las zonas convenidas, 85% de todos los ambientes naturales y el 95% de los bosques altos (quebrachales, en el oeste y selvas en galería, en el este) quedarían en pie”.

Los trabajos para este proyecto comenzaron en 2004, tres años antes de la sanción de la Ley de Bosques (26.331). Tras analizar datos de la distribución de las áreas cultivadas, clima, suelos, recursos naturales, entre otros aspectos; el estudio identificó “dos Zonas de Ordenamiento Territorial con características diferenciales, para las cuales se definieron criterios específicos, particularmente los porcentajes máximos de vegetación (Bosques, Arbustales, Sabanas, Pastizales y Pajonales) pasibles de ser transformados para incorporarlos a la producción agropecuaria. Esto implicó definir los porcentajes de vegetación nativa que debe ser protegida y en ese sentido, se establecieron criterios que privilegiaron la conservación del patrimonio forestal –en especial los Bosques Altos- y de todos los recursos naturales de la Provincia, incorporando la propuesta de Corredores de Conservación de Parques Nacionales”, señala Adámoli quien llevó adelante el proyecto junto con los biólogos Rubén Ginzburg y Sebastián Torrella de FCEN-UBA.

Figuras novedosas

Según los objetivos del estudio, este mapa de situación tuvo en la mira equilibrar las políticas tendientes al aumento de la producción con las que favorecen la conservación de la biodiversidad, así como fortalecer a los pequeños productores y comunidades aborígenes. La idea básica es la de promover la expansión de cultivos cerca de los actuales núcleos agrícolas, para aprovechar la infraestructura instalada en las inmediaciones de los pueblos: caminos, centros de acopio, galpones, centros de investigación, etc. “Esto –indica Adámoli- a su vez permitirá consolidar la existencia de las cuencas forestales, particularmente en el oeste provincial”.

Esta iniciativa presenta figuras novedosas. Una de ellas son los denominados “Proyectos Estratégicos”, destinados a fortalecer la formación de cuencas lecheras, algodoneras, frutihortícolas o forestales, así como la producción de bioenergía. “Se estimula la presentación de proyectos que apunten a innovaciones tecnológicas, a alta productividad, a la incorporación de valor agregado, y a la generación de mano de obra local. A estos proyectos se les permitirán mayores porcentajes de habilitación de tierras para cultivos”.

Otra de las figuras novedosas de esta iniciativa se basó en una experiencia internacional.  ¿De qué se trata? Si un propietario quiere aumentar en su predio el área habilitada por este ordenamiento para la explotación, tiene una posibilidad en sus manos: el canje de permisos de Cambio de Uso de Suelo. “Básicamente consiste en una compra que un productor que necesita mayor superficie de habilitación, le hace a otro productor. El bien transable son los permisos de cambio de uso a los que tiene derecho el productor que vende, pero que no piensa utilizar”, explican los autores del proyecto. En este sentido, Adámoli precisa que “se trata de un mecanismo novedoso. Lo creamos basados en la experiencia internacional del canje de bonos de carbono”.

Este proyecto fue, es y será tema de debate, porque el ordenamiento territorial es un proceso dinámico de construcción de consensos. Las propuestas preliminares han sido discutidas en reuniones con referentes, presentadas en congresos y talleres, y fue debatida en Audiencias Públicas. “Es importante destacar que la Ley 26.331 prevé revisiones cada 5 años. En el caso de Formosa, ya está en marcha la primera revisión, precedida por 6 Talleres Regionales y una Audiencia Pública Final, de compatibilización, puesto que los mayores problemas pueden surgir en la implementación”, concluyen.