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Nobel de Física 2013

Un premio particular

La Academia sueca entregará el 10 de diciembre el Nobel de Física al británico Peter Higgs y al belga François Englert, por su teoría sobre cómo las partículas adquieren masa. Ellos son más conocidos como los padres de la “partícula de Dios”, cuya existencia ha sido recientemente demostrada en el Laboratorio CERN, en Suiza.

8 Oct 2013 POR
François Englert y Peter Higgs.

François Englert y Peter Higgs, ganadores del Premio Nobel de Física 2013.

Los padres de la llamada “partícula de Dios” o más técnicamente denominada “bosón de Higgs” fueron distinguidos con el Premio Nobel de Física 2013. Ellos son el británico Peter Higgs y el belga François Englert. Cada uno por su lado postularon en 1964 la existencia de una partícula que permitía entender mejor el rompecabezas de cómo se formó el Universo. Recién en 2012, tras el trabajo de más de seis mil investigadores de todo el mundo, esta teoría pudo ser comprobada por experimentos en el Laboratorio CERN en Suiza. Esta evidencia terminó de desenrollar la alfombra roja que conducirá a los premiados a la ceremonia el 10 de diciembre en Estocolmo para recibir en mano la ambicionada distinción, como ya obtuvieron otros grandes como Marie Curie, Max Planck y Albert Einstein.

La teoría galardonada es una parte central del denominado Modelo Estándar de la física de partículas, que describe cómo está hecho el mundo, desde las personas o las flores, hasta los planetas o las estrellas valiéndose de un puñado de partículas elementales y las fuerzas de interacción entre ellas, según explican desde la Real Academia Sueca. “Todo el Modelo Estándar reposa sobre la existencia de un tipo especial de partícula: la partícula de Higgs, que se origina en un campo invisible que llena todo el espacio. Aún cuando el universo parece vacío, este campo está ahí. Sin ella, no existiríamos porque es mediante su contacto con el campo como las partículas adquieren masa. La teoría propuesta por Englert y Higgs describe este proceso”, precisan.

“Abrumado”, dijo sentirse Higgs, de 84 años, al agradecer la distinción, en una declaración difundida por la Universidad de Edimburgo, donde es profesor emérito. A él no le gusta que se la llame “la partícula de Dios”, entre otras razones porque es ateo, ni tampoco que lleve su apellido. Por eso, en las conferencias la menciona como bosón de ABEGHHK’tH, en referencia a las iniciales de los científicos que colaboraron en este campo, y como no podía ser de otra manera, lo hace en estricto orden alfabético.

Por su parte, Englert, de 80 años, de la Université Libre de Bruxelles, Bélgica, negó haber imaginado obtener el Nobel cuando comenzó las investigaciones hace 50 años junto con Robert Brout, fallecido en 2011. “Uno no trabaja pensando en ganar el Premio Nobel; no es así como se trabaja’’, afirmó. “Pero de todos modos –recordó- teníamos la impresión de que hacíamos algo importante, algo que otros investigadores usarían más adelante”.

Para Ricardo Piegaia, profesor de Exactas UBA y uno de los científicos argentinos participante del experimento que permitió confirmar la existencia de la huidiza “partícula de Dios”, la distinción no sorprendió. “Era previsible que le dieran el Nobel al trabajo de Higgs y Englert. Es una explicación de un concepto muy importante, de modo muy elegante, original; y encima, ahora tiene la comprobación experimental. Eso es la física,  un ir y venir entre teoría y experimento”, destaca.

En este sentido, Daniel De Florian, profesor del Departamento de Física de Exactas, subraya la importancia de este trabajo “publicado hace casi 50 años, donde se logra explicar con éxito por primera vez el origen de las masas de las  partículas elementales, algo que era bastante esquivo en la teoría hasta ese momento. Y es lo que se usa hoy para construir lo que se conoce como la Teoría del Modelo Estándar de las partículas elementales”.

Fenómeno de la masa

Los laureados centraron su mirada en el origen de la masa. “El electrón –ejemplifica Piegaia- tal como hoy lo entendemos, es una partícula que forma parte del átomo, que no tiene tamaño pero tiene masa pues para  moverlo hay que hacer una cierta fuerza”. ¿Cómo puede ser esto? Si no tiene tamaño ¿cómo tiene masa? “Lo que ellos propusieron es una manera de explicar la masa, es decir por qué cuesta más empujar unos objetos que otros, que es consistente con la descripción teórica que tenemos de la materia. La explicación requería que exista la partícula (bosón de Higgs), que ellos postularon. Finalmente se la encontró en los datos tomados durante 2010 y 2012 por el experimento del CERN del cual formamos parte. Ahora que esa partícula está encontrada, esta explicación de la masa quedó experimentalmente comprobada”.

El haber dado con el esquivo bosón de Higgs es, a criterio de De Florian, “uno de los descubrimientos más importantes del siglo, sin duda”.

Aún resta saber más. “En el CERN los experimentos continuarán por 15 ó 20 años más. Es que no está todo explicado”, dice Piegaia y concluye: “La descripción que hoy tenemos de la naturaleza, si bien funciona muy bien, no puede ser el final de la historia, no puede ser la explicación total de cuáles son las partículas que hay y las interacciones entre ellas. Entonces queremos saber si al hacer colisiones a energías más altas, empieza a haber  evidencia de física que nos indique una teoría más completa que incluye a la que tenemos hoy en día”.