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Ecología

Las orquídeas, a gusto con abejorros invasores

actualidad — por el 28/07/2014 a las 12:54

La llegada de abejorros exóticos a la región de los Andes patagónicos puso en peligro la existencia de un abejorro nativo, que era el principal polinizador de algunas especies de orquídeas de la zona. Sin embargo, los foráneos cumplen un servicio mucho más efectivo en estas plantas, que mejoraron su reproducción.

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La proliferación de abejorros foráneos favoreció el éxito reproductivo de dos especies de orquídeas nativas. Foto: gentileza Agustín Sanguinetti.

La proliferación de abejorros foráneos favoreció el éxito reproductivo de dos especies de orquídeas nativas. Foto: gentileza Agustín Sanguinetti.

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Descargar archivo MP3 de Agustín Sanguinetti

Las plantas que presentan vistosas flores dependen en general del servicio de las abejas o de otros polinizadores para poder dar fruto y semilla. Es más, los colores atractivos y el aroma son estrategias desarrolladas tras millones de años de evolución, que permiten atraer a los alados “servidores”. Las orquídeas, reconocidas por su belleza, no son la excepción, y requieren de abejas y abejorros para poder reproducirse.

Hasta hace algunos años, algunas especies de orquídeas que crecen en los bosques patagónicos dependían de un abejorro autóctono de la región (Bombus dahlbomii). Pero en la década de 1980 ingresó a Chile una especie de abejorro europeo, traído con el fin de polinizar plantas de tomate en invernaderos. Esos abejorros exóticos comenzaron a reproducirse fuera de cautiverio y expandieron el área de distribución. Posteriormente ingresó otro abejorro exótico y ambos contribuyeron a la declinación del nativo, que disminuyó en gran medida su densidad poblacional.

Sin embargo, las orquídeas no sufren la ausencia del polinizador autóctono, pues los foráneos están cumpliendo muy bien con su tarea. Así lo comprobó Agustín Sanguinetti, becario doctoral del CONICET y docente auxiliar en el Departamento de Biodiversidad y Biología Experimental, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

“Lo  que observé en dos especies de orquídeas nativas es que los principales polinizadores de estas flores son abejas exóticas, mientras que el abejorro nativo casi no apareció durante el período de mi trabajo de campo”, relata Sanguinetti, que publicó sus resultados en Biological Conservation.

Las orquídeas en cuestión, nativas de los bosques andinopatagónicos, son Chloraea virescens y Brachystele unilateralis. La primera crece en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, y la segunda se encuentra en exclusiva en el área de la comarca andina, en el límite entre Río Negro y Chubut. Ambas especies florecen al finalizar el verano, y desarrollan una única espiga donde portan sus flores. Las de Chloraea virescens son vistosas y grandes, de color blanco con detalles verdes, mientras que las de Brachystele unilateralis son pequeñas y están dispuestas de forma densa, con una inflorescencia compacta que desprende un aroma dulce y alimonado en momentos de sol y calor.

Agustín Sanguinetti. Foto Exactas- Comunicación

Agustín Sanguinetti. Foto: Diana Martinez LLaser

Más frutos

Ahora bien, lo más sorprendente es que las orquídeas, con el servicio del abejorro foráneo, mostraron una mayor producción de frutos por inflorescencia. “Es un éxito reproductivo muy alto para los estándares habituales, pues, mientras que el promedio de fructificación de las orquídeas de climas templados es entre 20 y 40 por ciento, éstas de Patagonia presentaron valores entre el 65 y el 80 porciento”, destaca el investigador, cuyo tema de estudio consiste en las estrategias reproductivas de diferentes especies de orquídeas que se desarrollan en el cono Sur.

Según Sanguinetti, los resultados indican, por un lado, que las orquídeas estudiadas no dependen necesariamente de su polinizador nativo. Y, por el otro, que la llegada de estos invasores favorece el éxito reproductivo.

El hecho de que esas plantas se vean beneficiadas por un polinizador foráneo pone en discusión, en parte, la idea de que las especies invasoras siempre son perjudiciales para los ecosistemas. Éste es un ejemplo en que un proceso, la polinización, se sigue desarrollando a pesar de la casi desaparición de la especie nativa que lo llevaba a cabo. Se trata de un reemplazo ecológico: una especie reemplaza a otra cumpliendo su misma función en la comunidad.

Sanguinetti aclara: “Hay dos visiones contrapuestas sobre las invasiones ecológicas: una de ellas prioriza sus efectos adversos, y la otra enfatiza los positivos. El problema es que este abejorro, si bien benefició a las orquídeas, ha traído consecuencias negativas para otras especies”.

La implicancia de este resultado es que, “si se hace un plan de manejo y control de las abejas exóticas, no se puede dejar de considerar que gran parte del éxito reproductivo actual de las orquídeas depende de ellas. Si se eliminan por completo las especies exóticas, esto podría tener un impacto negativo en la población de orquídeas”, reflexiona el investigador, y concluye: “Sin duda se trata de un desafío para los especialistas en conservación”.

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