Innovación

Cruza de ciencia y diseño

Un prototipo de microscopio desarrollado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales fue convertido en un equipo funcional y apto para toda la comunidad de ciencias biológicas gracias a la colaboración de un grupo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Articulación entre facultades de la UBA y construcción de conocimiento desde una perspectiva interdisciplinaria.

17 Feb 2020 POR
El novedoso dispositivos es fruto de la colaboración creativa entre dos facultades de la UBA que convirtió un prototipo de microscopio en un equipo apto para diversos usos y en vías de ser patentado.

El novedoso dispositivos es fruto de la colaboración creativa entre dos facultades de la UBA, que convirtió un prototipo de microscopio en un equipo apto para diversos usos y en vías de ser patentado.

«La complementariedad era evidente: nosotros teníamos un desarrollo que pedía a gritos salir del laboratorio y, en FADU, estaban los procesos y las personas para hacerlo posible», dice Hernán Grecco, director del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y muestra las bondades de Cruza, un dispositivo que, además de sumamente eficaz para la investigación en biología, es práctico, funcional y también muy bonito, y es el resultado del trabajo conjunto entre estudiantes de grado y posgrado de Física y de la carrera de Diseño Industrial que se dicta en la Facultad de Arquitectura (FADU). En efecto, la «cruza» creativa entre las dos facultades de la UBA convirtió un prototipo de microscopio en un equipo apto para diversos usos y en vías de ser patentado.

La historia es sencilla. La especialidad de Grecco, doctor en Física e investigador del CONICET, es la física óptica y, más concretamente, el desarrollo de una microscopía que optimice el estudio de la señalización intracelular, es decir, el monitoreo de la información que se propaga por las células a través de distintas reacciones bioquímicas, tarea que no se puede realizar con los métodos ópticos tradicionales. Por eso, él y su equipo, desarrollan novedosos dispositivos de análisis de imágenes que los ayuden a entender la organización tridimensional de la materia viva.

Durante su tesis doctoral, Bruno Moretti, becario en el Laboratorio de Electrónica Cuántica que dirige Grecco, ideó un innovador microscopio que permite realizar mapas tridimensionales de la estructura de organismos vivos en tiempo real, a los que, además, se les puede agregar una capa de información molecular que revele cómo se propagan aquellas señales.

«La idea fue utilizar una técnica que se llama Light Sheet, muy útil para observar organismos vivos durante lapsos muy largos», cuenta Bruno. Se trata de un microscopio de fluorescencia que proyecta un plano de luz muy delgado, generando en las muestras niveles de daño biológico mucho más bajos, lo que permite hacer observaciones –captando imágenes a distintas profundidades y reproducciones en 3D– durante un día entero. Con otras técnicas, la excitación no está separada de la detección y, después de un par de horas, la muestra muere o se produce un rápido fotoblanqueo, agotándose las proteínas fluorescentes. «Hubo una primera versión del microscopio pero después procuramos hacerlo más compacto, y esa búsqueda derivó en el proyecto conjunto con FADU».

El nuevo desarrollo, utilizado para la observación de muestras embrionarias de ranas, peces y moscas, no sólo funcionaba para el equipo de Grecco, sino que se volvió fundamental para otros investigadores, como el grupo de María Cecilia Cirio en el IFIBYNE (UBA-CONICET), que estudia la gastrulación en embriones de ranas, un proceso clave en la formación de nuevos organismos.

Había que sacarlo del laboratorio para que impactara en toda la comunidad de biólogos, y ese cuello de botella de la transferencia de conocimiento se quebró a través de una instancia de cooperación poco habitual entre facultades.

«A través de Adrián Teijeiro, que es docente en FADU, entré en contacto con la cátedra del ingeniero Louzau, Tecnología IV, de la carrera de Diseño Industrial, que todos los años realiza una feria con desarrollos concretos. Y dije: ‘esto es lo que necesitamos’», cuenta Grecco. Y allá fueron, del Pabellón 3 (FADU) al Pabellón 1 (Exactas) de Ciudad Universitaria, cinco estudiantes de grado de la FADU: Sofía Pironio, Sol Ávila Delceggio, Julieta Braslavsky, Clara de Brum y Carmen Junqueras.

(De izq. a der.) Bruno Moretti, Sofía Pironio, Hernán Grecco y Sol Ávila Delceggio.

(De izq. a der.) Bruno Moretti, Sofía Pironio, Hernán Grecco y Sol Ávila Delceggio, una parte de los integrantes del equipo Cruza.

«Cruza es nuestra tesis –cuenta Sofía–. Lo que se plantea la cátedra de Leonardo Louzau es tomar una idea y llevarla a un prototipo escuchando las necesidades del usuario, en este caso, un grupo de laboratorios que necesitan acceder a este tipo de microscopios, y convertir ese desarrollo en un producto transportable».

«Para nosotras fue una novedad trabajar con este tipo de instrumental –agrega Sol–. El nombre elegido significa cruzar barreras, cruzar de un pabellón a otro, y de esa manera intercambiar conocimientos y obtener resultados más fecundos. Y así fue: indagando en las prioridades de los diferentes usuarios del microscopio, terminamos replanteando toda la diagramación de los componentes. Hasta el modo de poner las muestras, que era muy incómodo. Dimos vuelta todo».

«Muchas veces pasa», concede Grecco. La zona de confort de los científicos, puertas adentro de sus laboratorios, suele incluir incomodidades que se van naturalizando.

El resultado de ese trabajo es Cruza, un microscopio con amplias mejoras funcionales respecto de otros modelos similares, para el cual, sus jóvenes diseñadoras buscan gestionar un modelo de utilidad, es decir, un formato de patente que proteja su innovación.

«A mí me gustaría poner el énfasis en la apuesta de las dos facultades –subraya Hernán Grecco–, en el proceso humano de involucrarse con el trabajo de otros, de comprenderlo y llegar a una síntesis que sea valorada por ambas comunidades, la de diseño y la de física. Ellas no vinieron a poner una caja alrededor de lo que nosotros teníamos sino que repensaron un montón de elementos, haciendo preguntas clave. Y esta es la prueba de que este tipo de colaboraciones puede dar algo más rico que simplemente la suma de las partes. Tenemos la potencialidad de construir conocimiento desde una perspectiva interdisciplinaria. Esto requiere un trabajo conjunto, coordinado, que nos conozcamos y articulemos, a través de planes de estudio, becas conjuntas, vínculos, puentes. Estamos muy cerca. Sólo se necesita unir voluntades y capacidades».