
Un estudio científico analizó el desplazamiento de los transeúntes en condiciones de baja densidad de personas y mostró que, ante la posibilidad de chocar contra otro ser humano, preferimos cambiar de dirección antes que frenar y ceder el paso. También se determinaron las distancias mínimas a las cuales las personas se eluden. El trabajo aporta al diseño de espacios de tránsito.