
Por primera vez en Sudamérica, la mirada científica sigue de cerca distintas poblaciones de un ave que puede recorrer 4.500 kilómetros de distancia para hacer su nido y reproducirse en primavera. Y, luego, otros tantos kilómetros para volver a su sitio de partida, a pasar el invierno. Casi la mitad de las tijeretas que se lanzan a este viaje, mueren en el intento. Detalles de esta migración que busca ser reconstruida por investigadores de la Argentina, Brasil y Estados Unidos.