El exceso de nutrientes en el agua no es un hecho beneficioso sino, por el contrario, síntoma de contaminación. El equipo de investigadores que dirige Inés O’Farrell se dedica al estudio de poblaciones de cianobacterias potencialmente tóxicas y formadoras de floraciones que suelen aparecer en aguas cuyo equilibrio ecológico se ha visto perturbado.
