Exploración en aguas profundas

Una nueva aventura

Científicas y científicos argentinos volverán a investigar las profundidades oceánicas en 2027. El Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina, que generó un impacto sin precedentes en la comunicación pública de la ciencia en el país con el ya célebre “streaming del CONICET”, protagonizará la expedición Talud Continental V, a bordo del buque Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute.

25 Jun 2026 POR

La ciencia argentina volverá a explorar la biodiversidad de las profundidades oceánicas en 2027: se confirmó que los mismos protagonistas del ya célebre “streaming del CONICET”, que generó un impacto sin precedentes en la comunicación pública de la ciencia en el país, estarán otra vez a bordo del buque de investigación oceanográfica Falkor (too), a partir de un nuevo convenio de colaboración entre el organismo y el Schmidt Ocean Institute.

La expedición Talud Continental V se desarrollará en una fecha aún no definida, presumiblemente entre febrero y abril del año que viene, con la participación de investigadores e investigadoras de distintas instituciones científicas del país, integrantes del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA). Tendrá como objetivo estudiar los ecosistemas de otros dos cañones submarinos, el Almirante Brown y el Ameghino, ubicados frente a la provincia del Chubut, a unos seiscientos kilómetros de la costa.

Talud Continental IV, la misión que en 2025 se sumergió en el Cañón Mar del Plata, supuso un hito para la ciencia argentina, no sólo por los inéditos recursos técnicos puestos a disposición de los investigadores locales para la exploración del océano profundo, sino también por la enorme repercusión que tuvo la campaña, seguida en vivo por millones de personas. Convertidas en un vehículo masivo de divulgación científica, las imágenes captadas por el ROV SuBastian y el relato de los biólogos del CONICET cautivaron al público y hasta se ganaron un Martín Fierro de Oro, además de identificar cuarenta especies potencialmente nuevas para la ciencia.

La nueva expedición tendrá como objetivo estudiar los ecosistemas de otros dos cañones submarinos, el Almirante Brown y el Ameghino, frente a la provincia del Chubut.

La campaña 2027 se inscribirá en una sólida línea de investigación sostenida desde hace más de diez años por el GEMPA, una red interdisciplinaria de especialistas que desarrolla estudios sobre biodiversidad, ecología y conservación de los ecosistemas profundos del Mar Argentino, una de las regiones menos exploradas del Atlántico Sudoccidental.

Como ocurrió en la expedición al Cañón Mar del Plata, el jefe científico será Daniel Lauretta, especialista en corales y anémonas de aguas profundas del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Y participarán tres investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA: Brenda Doti y Emanuel Pereira, expertos en crustáceos peracáridos con varios cientos de millas náuticas a bordo del Falkor (too), y Adriana Menoret, que estudia los cestodes que parasitan peces, todos integrantes del Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA – CONICET).

“La propuesta fue poner el foco en un sistema de cañones frente a la provincia de Chubut, al sur de Puerto Madryn, que nunca fueron explorados con este tipo de tecnología: el Almirante Brown, que es un cañón de gran extensión, y el Ameghino, un poco más pequeño. Son cañones que nacen en el talud, que no están conectados con la plataforma. Serán un total de 23 días de navegación –cuenta Doti–. La campaña ‘Ecos de dos cañones’ ya trabajó en el Almirante Brown, pero no buscaba muestras biológicas: su objetivo eran los estudios sedimentarios y de corrientes marinas.”

Además del ROV SuBastian, el robot submarino capaz de realizar inmersiones a grandes profundidades, recolectar muestras y obtener imágenes en alta definición, la campaña Talud V contará con un nuevo vehículo submarino autónomo, también equipado con cámaras de alta resolución y todo tipo de sensores.

El equipo contará con un nuevo vehículo submarino autónomo, también equipado con cámaras de alta resolución y todo tipo de sensores, que podrá sumergirse a profundidades mayores.

“Será una prueba piloto. Nos interesa muchísimo trabajar con este vehículo autónomo porque alcanza mayor profundidad que el ROV. No recolecta muestras, solo entrega imágenes, además de medir temperatura, salinidad y otras variables físicoquímicas del agua, y hacer un escaneo bastante más detallado del fondo. Tampoco se accede a las imágenes en tiempo real ni hay posibilidad de ir modificando el recorrido, que se setea antes. El dato clave –señala Doti– es la profundidad. Vamos a llegar más abajo, entre los 4 mil y los 5 mil metros bajo el nivel del mar”.

Talud Continental V buscará así ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas profundos del margen continental, accediendo a ambientes nunca antes explorados por la ciencia argentina. El equipo del GEMPA abordará estudios sobre biodiversidad en aguas profundas, sobre arrecifes de corales de aguas frías y otros ecosistemas vulnerables, análisis de ADN ambiental y conectividad biológica, procesos oceanográficos, dinámica de sedimentos y la presencia de microplásticos, uno de los principales impactos antrópicos en ambientes submarinos.

Brenda Doti, Emanuel Pereira y Adriana Menoret. Foto: Luiza Cavalcante

“Esperamos volver a encontrar una gran diversidad –puntualiza Doti–. En general, por sus condiciones oceanográficas y de sedimentación, por la profundidad y la forma de valle que tienen, en los cañones submarinos se almacena una importante concentración de nutrientes, lo que genera una alta diversidad biológica. Entonces, seguramente veremos ambientes sumamente diversos, tal como vimos en Mar del Plata, que irán variando conforme descendemos hacia zonas más profundas, con diferencias también entre la ladera norte y la ladera sur del cañón. En esos valles empinados, el rol que juegan las corrientes determina diferentes procesos de sedimentación o de suspensión de material en la columna de agua de uno u otro lado del cañón, y esto favorece o condiciona la presencia de animales y organismos, más o menos adaptados a soportar corrientes fuertes o altas tasas de sedimentación, lo que define una importante heterogeneidad en la distribución de especies”.

Al igual que en las anteriores misiones a bordo del Falkor (too), habrá transmisiones en vivo de cada una de las inmersiones del ROV –a través del canal de YouTube del SOI–, actividades educativas en tiempo real con escuelas en distintos puntos del país y, una vez terminada la expedición, la publicación abierta de toda la información obtenida en repositorios científicos nacionales e internacionales.

Nuevamente habrá transmisiones en vivo de cada una de las inmersiones del ROV y actividades educativas en tiempo real con escuelas en distintos puntos del país.

Será la cuarta expedición realizada con el auspicio del Schmidt Ocean Institute en el Mar Argentino, luego de Talud IV, “Ecos de dos cañones”, coordinada por el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), y “Vida en los extremos”, liderada por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Y participarán las mismas instituciones que en Talud IV: el Laboratorio de Ecosistemas Marinos del Museo “Bernardino Rivadavia”; el Laboratorio de Sistemática y Biogeografía de Crustáceos Peracarida del IBBEA; el de Reproducción y Biología Integrativa de Invertebrados Marinos del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR); el Centro Nacional Patagónico (CENPAT); el Laboratorio de Crustáceos y Ecosistemas Costeros del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC); el Instituto de Diversidad y Ecología Animal de la Universidad Nacional de Córdoba; los laboratorios de Zoología de Invertebrados y de Biotaxonomía Morfológica y Molecular de Peces deI Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), de la Universidad Nacional de Mar del Plata; y la División Zoología de Invertebrados de la Universidad Nacional de La Plata, todas usinas de conocimiento donde destacados científicos investigan una heterogénea fauna submarina: desde crustáceos, equinodermos y bivalvos hasta cnidarios, ascidias y todo tipo de peces de aguas profundas.

¿Esperan un éxito similar? “Nunca esperamos ese boom, que fue muy sorprendente y gratificante para todos –admite Pereira–. Lo más importante es que los chicos de las escuelas vuelvan a engancharse, eso sería genial, que se renueve la presencia del tema en las aulas”.

Al cabo de aquella campaña que se volvió viral, los investigadores advertían que examinar la gran cantidad de muestras biológicas recolectadas les llevaría varios años, y no exageraban. “Todavía estamos procesándolas, y nos queda muchísimo por analizar y comparar –cuenta Pereira–. Se incorporaron al laboratorio dos estudiantes de grado que nos están ayudando. Nosotros veníamos acostumbrados a trabajar con muestras de arrastre, todo llegaba un poco más dañado, pero aquí obtuvimos ejemplares enteros, intactos en su morfología. Y además, ahora tenemos las imágenes de la fauna en movimiento, sabemos en qué sustrato vivían, en arena, en piedra, arriba de un coral, podemos describir su comportamiento, disponemos de mucha más información biológica, valiosísima, que antes no teníamos, y que lógicamente agrega complejidad al análisis”.

Al cabo de aquella campaña que se volvió viral, los investigadores advertían que examinar la gran cantidad de muestras biológicas recolectadas les llevaría varios años, y no exageraban.

Los científicos del GEMPA trabajan en una serie de papers sobre especies puntuales y apuntan a elaborar en el largo plazo una publicación más global sobre la extraordinaria biodiversidad de los cañones submarinos explorados. Por lo pronto, en breve verán la luz en la revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales un artículo que compendia los highlights de Talud IV, y otro que da cuenta del registro de “basuras” recogidas durante la campaña.

Mientras Doti y Pereira seguirán profundizando en sus estudios sobre peracáridos, el objetivo de Menoret son los cestodes, “un grupo de parásitos (tenias) que habitan principalmente en el tracto digestivo de los peces –describe–. Inicialmente me dediqué a los cestodes de especies de agua dulce, y luego me fui especializando en el ambiente marino, primero, y ahora con el foco en los cestodes de aguas profundas, de los que se sabe muy poco. Se han hecho muestreos muy aleatorios en campañas anteriores, sobre todo en la Antártida, pero no tanto en el Mar Argentino, y el material recolectado en campañas previas aún sigue siendo muy reducido para dar cuenta de su biodiversidad”.

El gran desafío para Menoret es la dificultad de atrapar peces a esa profundidad. “El muestreo es operativamente limitado. Necesitamos capturarlos y examinarlos. Los cestodes se encuentran en el intestino tanto de rayas y tiburones como en la cavidad corporal y el tracto digestivo de los peces óseos que consumimos. En campañas anteriores se pasaba una red de fondo de arrastre. Esta campaña tiene otro enfoque: observar cómo viven los organismos en profundidad. De modo que las chances de extraer un pez de su hábitat y estudiarlo en el gabinete del buque, se reducen. Veremos cuánto material podemos obtener”.

Pereira volverá a navegar en el Falkor (too). Doti podría ceder su lugar a bordo. Y Menoret aún no tiene el suyo confirmado. Integra el “plantel suplente”, dice. Si no embarcan, colaborarán con la campaña desde tierra firme y en los estudios posteriores. Las dudas se deben a la incorporación del vehículo submarino. A diferencia de las campañas anteriores, que llevaban 25 científicos a bordo, esta vez serán 19. Seis plazas quedarán reservadas para los técnicos que operarán el nuevo dispositivo.

“Estas expediciones –concluye Menoret– suponen una gran oportunidad para visibilizar el trabajo que hacemos, que la comunidad no conocía, y para valorizar esta tarea transversal entre diferentes laboratorios, departamentos e instituciones de la ciencia argentina, que reúne a colegas cuya calidad profesional y humana nos enriquece a todos, de una manera que va más allá de lo que es nuestro trabajo habitual, muchas veces solitario, de horas y horas en el microscopio, analizando, midiendo, y que aquí confluye en un logro colectivo”.

Los tres coinciden en que la continuidad de las campañas fortalece el papel de la Argentina en la exploración del océano profundo y seguirá produciendo información fundamental sobre la biodiversidad y los ecosistemas marinos vulnerables del Mar Argentino, aportando evidencia clave para su conservación y reforzando el vínculo entre la investigación científica y la sociedad.