Fósiles en Mar del Plata

Viejas nuevas huellas

actualidad — por el 25/10/2017 a las 13:10

En las rocas de Cabo Corrientes, Mar del Plata, se pueden observar huellas de organismos que vivieron hace unos 490 millones de años. Esas trazas fósiles habían sido descriptas en 1966, pero nuevos estudios brindan una caracterización más precisa.

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No se sabe con precisión cuál fue el productor de las huellas, puede ser un artrópodo o un gusano, es decir, un cuerpo blando. Son trazas que se realizaron en un sedimento marino, y que hoy forman parte de la Formación Balcarce del Sistema de Tandilia. Foto: Pablo Pazos.

No se sabe con precisión cuál fue el productor de las huellas, puede ser un artrópodo o un gusano, es decir, un cuerpo blando. Son trazas que se realizaron en un sedimento marino, y que hoy forman parte de la Formación Balcarce del Sistema de Tandilia. Foto: Pablo Pazos.

http://nexciencia.exactas.uba.ar/audio/PabloPazos2.mp3
Descargar archivo MP3 de Pablo Pazos

En las rocas de Cabo Corrientes, ese promontorio tan característico de la ciudad de Mar del Plata, donde numerosos turistas se sientan a tomar mate mirando el mar, pueden observarse unas marcas en forma de herradura, realizadas por organismos que vivieron hace unos 490 millones de años, en la era Paleozoica. Ahora un equipo de investigadores ha echado nueva luz sobre esas trazas fósiles.

“Sabíamos que en Cabo Corrientes había huellas fósiles muy antiguas, y luego nos enteramos de que había trazas similares en las escolleras de Santa Clara del Mar, cuyos bloques de rocas provienen de una cantera ubicada en Batán, y pertenecen a la misma unidad geológica que se ve en Cabo Corrientes”, explica Pablo Pazos, profesor e investigador en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Y prosigue: “En función de esa información, decidimos estudiar el material”.

Esas huellas habían sido descriptas en la década de 1960 por un geólogo muy prestigioso de la Universidad de La Plata, Angel Borrello. Muchos años después ese material fue retomado por investigadores que asignaron las huellas a un nuevo icnogénero (icno significa traza o huella), al que denominaron Herradurichnus, por la forma en herradura. Pero esos investigadores no habían reparado en que las huellas presentaban también otras formas, como de parábola y de letra “ve”, según lo había descripto Borrello. Es decir, estos investigadores realizaron una descripción parcial, por no haber  leído en castellano el artículo de Borrello, y esa nueva descripción fue tomada como “válida” en el resto del mundo.

Ahora, en el nuevo estudio, fue posible analizar el material original con el que había trabajado Borrello, material que se consideraba perdido y, en realidad, se encontraba en el Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, de Mar del Plata. Se trata de un gran bloque rocoso que se observa al ingresar al Museo.

“Luego de un estudio exhaustivo, pudo comprobarse que las descripciones de Borrello fueron muy detalladas e incluían formas que excedían las simples herraduras halladas en Cabo Corrientes, donde se observa que esas rocas fueron sedimentos generados por una intensa actividad de mareas”, señala Pazos, que dirigió la tesis de Carolina Gutiérrez, primera autora del trabajo que se publica en el Bollettino della Società Paleontologica Italiana, y que previamente, en 2016, fue presentado en el Congreso Internacional de Icnología, realizado en Portugal.

Y prosigue: “Estas formas más complejas permitieron realizar una enmienda a la diagnosis que se había hecho en la década del 80, y compararlas con otras formas documentadas en el Cámbrico de Gondwana”, confirma Pazos.

“Lo que me parece interesante es que la gente que va a Cabo Corrientes o a Santa Clara del Mar puede ver estos fósiles, que están en cuarcitas, del Silúrico inferior [período de la era Paleozoica]”, comenta Pazos.

Esas trazas fósiles pudieron compararse con registros de Malvinas y también de Marruecos; se trata de huellas que se han hallado en forma exclusiva en los territorios que pertenecieron a Gondwana, el antiguo continente que abarcaba Sudamérica, África, Australia, Nueva Zelanda, Indostán, isla de Madagascar y Antártida. Es decir, no se han encontrado huellas similares fuera de ese antiguo continente.

Lo cierto es que no se sabe con precisión cuál fue el productor de las huellas, puede ser un  artrópodo o un gusano, es decir, un cuerpo blando. Son trazas que se realizaron en un sedimento marino, y que hoy forman parte de  la Formación Balcarce del Sistema de Tandilia, correspondiente al Paleozoico, un área donde no se han hallado fósiles corpóreos.

“Lo que llama la atención es que estas huellas, que están en un lugar turístico, tan accesible, no se hayan estudiado en detalle mucho antes, y uno puede preguntarse por qué a veces vamos a buscar cosas tan lejos cuando tenemos materiales interesantes tan cerca”, concluye Pazos.

Analysis of the ichnogenus Herradurichnus in quartzites of the Balcarce Formation (lower Silurian) from the Tandilia System of Argentina. Bollettino della Società Paleontologica Italiana 56: (en prensa). Gutiérrez C.,  Pazos,  P.J. y Fernández, D.E. 2017.

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