¿Dónde se producen las tormentas más intensas del planeta?

Durante las últimas horas, el este de Argentina se vió afectado por tormentas fuertes que dieron lugar a lluvias intensas, granizo, rayos. Cada vez que vivimos estos fenómenos solemos preguntarnos si no es ésta la tormenta más intensa que hemos experimentado alguna vez o, también, si esto se debe al cambio climático. Este tipo de… Ver artículo

Durante las últimas horas, el este de Argentina se vió afectado por tormentas fuertes que dieron lugar a lluvias intensas, granizo, rayos. Cada vez que vivimos estos fenómenos solemos preguntarnos si no es ésta la tormenta más intensa que hemos experimentado alguna vez o, también, si esto se debe al cambio climático.

Este tipo de tormentas forman parte del clima natural de nuestro país. Pueden ocurrir todo el año pero en la Primavera tienen particular frecuencia e intensidad. zipser_etal_2006Como lo muestra la figura realizada por investigadores de la Universidad de Utah, el centro y este de nuestro país exhibe una de las frecuencias más altas de ocurrencia de tormentas severas (panel superior), que se asocian entre otros fenómenos de alto impacto con gran actividad eléctrica (panel inferior). En particular, su frecuencia es relativamente más alta durante la primavera (rombos violeta de la figura) donde las características de la circulación atmosférica todavía tiene rasgos característicos del invierno pero a su vez combinadas con condiciones de inestabilidad más típicas del verano, lo que produce este cóctel «peligroso».

Además, estudios realizados en el Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera, instituto del Conicet en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, muestran que condiciones levemente cálidas del Pacífico ecuatorial -sin llegar a ser un fenómeno del Niño- son capaces de promover las condiciones de circulación favorables para el desarrollo de estas tormentas e inhibirlas, en cambio, en otras regiones del continente, como es el sudeste de Brasil. Por este mecanismo, la atmósfera también puede inducir condiciones anormalmente cálidas en la superficie del Atlántico sudoccidental, que a su vez sinérgicamente favorecen las condiciones de inestabilidad que permiten el desarrollo de estas tormentas.